La ansiedad que nadie ve (pero tú sientes todos los días)

La ansiedad que nadie ve (pero tú sientes todos los días)

Laia Dalmau Garcia

No toda la ansiedad se nota.

Algunas no tienen ataques de pánico.
No te impiden trabajar.
No hacen que el mundo se pare.

Al contrario. Desde fuera pareces responsable, organizada, funcional.

Pero por dentro no descansas nunca.

Revisas conversaciones después de tenerlas.
Piensas si habrás dicho algo mal.
Anticipas escenarios antes de que ocurran.
Le das vueltas a decisiones pequeñas como si fueran enormes.
Necesitas tener todo bajo control para sentirte tranquila.

Y no dices “tengo ansiedad”.
Dices:
“Soy muy rayada.”
“Le doy demasiadas vueltas.”
“Siempre he sido así.”

Esta es la ansiedad silenciosa.
La que no grita, pero susurra todo el día.
La que no te bloquea, pero te desgasta.

Muchas veces nace de haber aprendido que equivocarte no era seguro. Que hacerlo bien era la forma de estar tranquila. Así que tu mente se volvió experta en anticipar errores.

El problema es que vivir en alerta constante agota.

Ser funcional no es lo mismo que estar en paz.

Y no, no es que seas demasiado intensa.
Es que llevas demasiado tiempo en tensión

En terapia trabajamos justo eso: Bajar el volumen al ruido mental. Dejar de vivir en modo anticipación constante.

Si leyendo esto te has sentido identificada, quizá no necesitas seguir normalizando el cansancio emocional. No tienes que esperar a que todo se rompa para pedir ayuda.

A veces no estás “fatal”.
Simplemente estás agotada por dentro.

Y eso también merece ser cuidado.

RESERVA TU PRIMERA SESIÓN

Regresar al blog