¿Por qué te cuesta tanto decir que no?

¿Por qué te cuesta tanto decir que no?

Laia Dalmau Garcia

Decir que no debería ser algo sencillo.
Pero para muchas personas no lo es.

Te lo pienso demasiado.
Te sientes culpable.
Acabas diciendo que sí… aunque por dentro estés diciendo que no.

Y luego viene esa sensación rara:
de haberte fallado a ti mismo.

Si te pasa esto, no es porque “no tengas carácter”.

Hay algo más profundo detrás.

No es que no sepas decir que no… es que has aprendido a no hacerlo

Muchas veces, decir que no cuesta porque en algún momento de tu vida aprendiste que no era seguro hacerlo.

Quizás cuando eras pequeño/a:

  • Decir lo que necesitabas no era bien recibido
  • Molestar o incomodar a otros tenía consecuencias
  • Sentías que tenías que portarte “bien” para que te quisieran

Y entonces, sin darte cuenta, empezaste a adaptarte.

A priorizar a los demás.
Para evitar conflictos.
Un no incomodar.

Y eso se queda contigo, incluso ahora.

Si has llegado hasta aquí y sientes que esto te toca…
no estás exagerando.
Probablemente llevas mucho tiempo priorizando a otros por encima de ti.

Y eso también se puede trabajar.

RESERVA TU PRIMERA SESIÓN

Regresar al blog